Sala de piedra del molino con la rueda antigua

01 — Historia

Lo que el agua
dejó escrito

Esta hacienda no se construyó para ser hotel. Se construyó para moler. Todo lo demás —la capilla, los muros, el jardín, las mesas— llegó después, con los siglos.

1539

El primer molino del Ecuador

Recién terminada la conquista, en estas tierras junto al río Yanayacu se levantó el primer molino del país. El agua movía la rueda; la rueda molía el grano de toda la región. De ahí viene el nombre y la rueda que todavía llevamos en el logotipo.

Cuarto de piedra original de la hacienda

Los jesuitas

Piedra, capilla y silencio

La hacienda perteneció a los jesuitas. De aquel tiempo quedan la capilla —que sigue en pie y sigue abierta— y los muros de piedra que aún sostienen la casa. Entrar ahí es lo más cerca que se puede estar del siglo XVI sin salir del país.

Capilla jesuita de la hacienda

Doce manos

Doce dueños en casi cinco siglos

Después de los jesuitas, la propiedad pasó por apenas doce propietarios. Doce, en casi quinientos años. Cada uno dejó algo: un muro, un puente, un árbol que hoy da sombra a las mesas.

Bóveda de piedra de la hacienda

1999

Empieza la restauración

María Isabel Fonseca Ramírez adquiere la hacienda y comienza un trabajo largo y paciente: levantar lo caído sin borrar lo antiguo. Restaurar, no reemplazar.

Edificación restaurada de ladrillo y arcos

2010

Se abren las puertas

Tras años de obra y restauración, la hostería abre. Desde entonces recibimos familias, parejas, ciclistas, grupos de estudiantes y a quien quiera pasar un día con el río cerca.

Las casas de la hostería entre las montañas

Hoy

La rueda sigue girando

El molino sigue de pie, el río sigue sonando y la mesa sigue puesta. Lo único que cambió es que ahora hay lugar para ti.

Ver qué hay hoy en la hostería

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